¿Cuál es tu estilo de apoyo a la lactancia? Medicalizado o Relacional.

Entre los futuros profesionales sanitarios domina la pulsión de ayudar a los demás. Desde que comienza nuestra formación, es lo que la inmensa mayoría deseamos. Por desgracia esa pulsión coexiste con la profunda creencia de que los pacientes no tienen criterio para saber o decidir lo que les conviene, ya que no tienen «nuestros conocimientos».

Todas habréis sufrido o presenciado reprimendas del personal sanitario a pacientes por haber consultado demasiado pronto, demasiado tarde, no recordar bien los síntomas, no cumplir los tratamientos, no acudir a las revisiones o no seguir al pie de la letra las recomendaciones.

Ese «no me hacen caso», «no se fían de mí» o incluso «no me obedecen» causa estragos en ese deseo inicial de ayudar, en la vocación de servicio.
Entre los médicos, esas actitudes de los pacientes provocan una letanía de lamentaciones. Con los años, traen una actitud de desencanto y resignación, o en algunos casos de desconfianza y cinismo.

Nadie enseña habilidades de comunicación al personal sanitario, ni como lidiar con sus propias emociones. No es fácil. Tenemos un profundo desconocimiento de nuestro funcionamiento interno. Vivimos desconectados de nosotros mismos y de los demás. Pero ese paradigma debe cambiar.

La ayuda a las mujeres con la lactancia materna, no es una excepción.

Durante los últimos años ha aumentado mucho el interés por la lactancia materna. Hay formaciones diversas, al fin obligatorias para el personal sanitario en aprendizaje (aunque son apenas unas pinceladas). También se forman madres sin relación con el mundo sanitario, muchas de ellas tras una experiencia de lactancia en la que se sintieron desvalidas o fueron rescatadas in extremis de una situación difícil.

En estas formaciones de lactancia, se aborda el tema de las habilidades de comunicación como herramienta de trabajo, pero aún así prevalece la idea de que como asesoras de lactancia, consultoras certificadas, matronas, enfermeras, médicas, estamos por encima de las madres porque somos las expertas.

Usamos estas habilidades de comunicación con mayor o menor fortuna, para conseguir un fin: la lactancia materna, a ser posible exclusiva, a ser posible extendida. Y persiguiendo ese fin, nos olvidamos de las madres.

Si eres profesional de la lactancia y te escuecen estas afirmaciones porque tu crees que lo haces lo mejor que puedes, sigue leyendo. Averigua cuál es tu estilo de apoyo a la lactancia y cómo repercute en las familias.

Si eres madre y te identificas con estas situaciones o has sentido «presión para amamantar» en lugar de «ayuda con tu lactancia», sigue leyendo para entender. Dice el refrán que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Básicamente se distinguen dos estilos de apoyo, aunque es habitual encontrar prácticas que combinan ambos estilos en alguna medida, pero espero que esto nos ayude a ver de qué pie cojeamos.

1. LA PROFESIONAL ES LA EXPERTA

Aproximadamente el 90% de las profesionales de la lactancia siguen este enfoque, en especial si provienen del mundo sanitario.
Se puede considerar el «método medicalizado de la lactancia materna», ya que entiende el cuerpo y el pecho como una máquina y los problemas, como fallos en sus mecanismos.

Las bases del estilo de ayuda medicalizado son:

  • La prioridad es la NUTRICIÓN y la SALUD
  • Centrado en el PECHO y la LECHE
  • La madre es la «propietaria de la máquina o equipamiento»
  • La profesional es la experta en lactancia y considera que está por encima de la madre, sabe LA SOLUCIÓN, dice LO QUE LA MADRE DEBE HACER

Aunque no haga todo lo que se detalla, ni en todas las ocasiones, una profesional con estilo de ayuda medicalizado:

  • Hace preguntas cerradas (son aquellas que se contestan con sí o no, sin alentar más explicaciones).
  • Supervisa «si la madre lo hace correctamente».
  • Se ve a sí misma como técnica.
  • Toca a la mujer sin pedir consentimiento.
  • Se hace cargo del bebé para «mostrar cómo hacerlo».
  • Usa imperativos (siéntate aquí y te lo pongo al pecho).
  • Resulta condescendiente (yo soy un pelín más rápida).
  • Usa tecnología.
  • Vuelca información, en forma de charlas extensas que presuponen la ignorancia de las madres.
  • La conversación es UNIDIRECCIONAL.
  • Hace al bebé responsable de sus actos (prefiere, no colabora, no quiere abrir la boca, no succiona bien, no tiene paciencia).
  • Etiqueta al bebé (tiene mucho genio, es vago, es impaciente, es un sinvergüenza, ¿a quien habrá salido?). Solo es un bebé bueno si mama bien.
  • Aplica estereotipos de género (los niños necesitan comer más, son mas pedigüeños) o sexualiza el pecho materno (le gusta la teta, ya sabe lo que es bueno, se nota que es un varón).

Uno de los argumentos más usados para este enfoque es la presión temporal o la falta de tiempo en el sistema sanitario, pero conduce a una valoración más rápida que efectiva.

La principal desventaja de este método es que la madre se sienta incómoda, invisible, cosificada o disociada su cuerpo. Así no conectaremos con ella. Es un precio demasiado alto.

Siempre recordaré las palabras de una madre que tenía a su bebé prematuro en cuidados intensivos (hace años, cuando aún eran unidades cerradas por rígidos horarios de visita) y decía con rabia y pena: Quieren tu leche, pero no te dejan acercarte a tu hijo.

2. LA MADRE ES LA EXPERTA

Muy pocas profesionales siguen este enfoque de forma completa, pero creo que cada vez más de nosotras tomamos conciencia de las miserias del otro estilo y vamos dejando atrás «malas costumbres».

Se entiende que la relación madre e hij@ es primordial en la experiencia de lactancia materna y si deseamos ayudar, debemos construir una relación de confianza y respeto entre nosotras y la mujer.

Las bases del estilo de ayuda relacional son:

  • La prioridad son LAS RELACIONES
  • Centrado en MADRE-HIJ@/s, que se entienden como un sistema
  • La lactancia materna temprana es un periodo de aprendizaje
  • La lactancia materna funciona mejor si madre e hij@s están en SINTONÍA
  • La madre es la experta en su bebé
  • La profesional considera a la madre como una igual y le ofrece sus conocimientos y habilidades para que la madre elija SU PROPIA SOLUCIÓN

Cómo actúa una profesional con estilo de ayuda relacional:

  • Hace preguntas abiertas (¿Cómo te sientes con tú producción de leche?¿Qué hiciste cuándo te empezó a doler?).
  • Se interesa por la madre, no solo por la lactancia (su parto, otros aspectos de su vida, sus necesidades).
  • Es cercana y amable.
  • Está presente, atenta, escucha con interés.
  • Reconoce y valida los sentimientos de la madre (no tiene porque compartirlos o estar de acuerdo).
  • No toca a la madre, salvo que ella se lo pida.
  • No presiona a una forma concreta de amamantar o a una única posición.
  • La conversación es BIDIRECCIONAL.
  • Da espacio para preguntas y respuestas sin apresurar.
  • Involucra, da diferentes opciones, prioriza las preferencias de la madre y apoya su estilo particular (aplica lo que mejor te funcione, no hay reglas absolutas, puedes intentar esto y también esto otro).
  • Muestra confianza en madre, bebé y sus habilidades innatas.
  • No se hace cargo del bebé.
  • Normaliza el comportamiento del bebé desde una perspectiva positiva (Ahora no se agarra al pecho pero lo logrará si tenemos paciencia o encontramos un momento en que esté más dispuesto).
  • No etiqueta al bebé.
  • Evita los estereotipos de género y la sexualización del pecho materno.
  • Cuida su lenguaje y no hace gracietas.

CUIDADO CON LO QUE DICES

Aunque tú lo digas a la ligera y sin mala intención, tiene mucho impacto y probablemente sea recordado años después. Esa mujer a la que atiendes te abre su intimidad para que la ayudes. Haz honor a esa confianza.

Si tocas a una mujer sin permiso, probablemente no se atreva a quejarse, pero puede sentirse incómoda o violenta. Es una forma más de violencia obstétrica.

Si vuelcas información sin medida, la madre se desconecta, no recibe tu mensaje y terminarás frustrada porque parece que predicas en el desierto.

Si etiquetas a los bebés, muchas familias te creerán, ya que piensan que tu entiendes de eso. Posiblemente sientan culpa por haberles transmitido esos rasgos. Los bebés no tienen «problemas de personalidad». Ese enfoque enfrenta a madre y bebé, fomenta un estilo parental negativo y deprime la capacidad de respuesta de las familias. Sienten que poco pueden hacer porque «el bebé es de tal o cual manera».

La sexualización del pecho causa sentimientos encontrados en la madre y dependiendo de su cultura puede avergonzarla, hacer que evite la lactancia en público o incluso que decida no amamantar o destete precozmente.

YO SOLO PRETENDÍA AYUDAR, AHORA RESULTA QUE TODO LO HAGO MAL…

Bienvenida al club, te entiendo perfectamente.

Nunca terminamos de aprender. Y sí, es agotador vivir en el cambio permanente. Pero no queda otra.

Nuestra función como profesionales de la lactancia materna no es conseguir que el bebé se enganche a cualquier precio o que tome solo pecho o que esa madre siga con lactancia más o menos tiempo. Es dar la información precisa y proporcionar las herramientas para que la madre encuentre su propio camino. Es hacerle ver que aprender a leer las señales del bebé (de fatiga, hambre o saciedad) y sincronizarse con su criatura facilita la lactancia y la crianza. Es aprender a escuchar y observar más y a intervenir menos. Es abrirnos a la mujer para que ella se sienta segura y se abra a su vez.

Hablar con la madre nunca es «perder el tiempo».

La lactancia materna es una forma de relacionarse, no una enfermedad.

En educación se dice que no aprendes lo que el maestro te quiere enseñar, te aprendes al maestro.

Esta entrada está extraída de una charla de Nancy Mohrbacher, IBCLC y maravillosa comunicadora. Dispone de un canal en YouTube (https://www.youtube.com/user/NancyMohrbacher), un libro de texto muy completo (Breastfeeding Answers. Made Simple: A Guide for Helping Mothers ) y una aplicación para móviles (Breastfeeding Solutions ).
Ella dice algo revelador: «A ellas no les importa cuánto sabes, hasta que saben cuánto te importan».

Otra inspiración para mí, ha sido Maya Angelou, escritora, poeta, cantante y activista por los derechos civiles estadounidense. Una de mis citas favoritas de ella, es ésta: «Do the best you can until you know better. Then, when you know better, do better».

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2 respuestas

  1. Genial explicado. Un artículo imprescindible para todos los y las profesionales que estamos en contacto con madres y bebés. Hay que hacer autocrítica y evolucionar constantemente. Los modelos de relaciones que antes servían quizá ya no sean útiles.
    Me ha parecido una perspectiva muy interesante, no me lo había planteado hasta ahora.

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