A demanda, si demanda

A veces los recién nacidos no piden lo que necesitan.

Y no es fácil darse cuenta, en especial si eres primeriza.

Dar pecho a demanda (cada vez que el bebé pide, durante el tiempo que quiera), es una gran idea, pero hay que vigilar esa demanda, en especial en los primeros días de vida.

¿Qué quiere decir eso?

Que un bebé recién nacido debe comer muy a menudo, cada hora o cada dos, más o menos, porque suele hacer tomas cortas y dormirse al pecho rápidamente.

Se piensa que si tiene hambre, pedirá, pero no siempre es así, a veces simplemente sigue durmiendo.

Y dormir, que me perdonen las abuelas que lo creen así, no alimenta.

Y si duerme de más pero come de menos, empezará la espiral de violencia: 

Es una versión particular del cuento de la bella durmiente donde, como suele pasar en la vida real, esperar a ser salvada con los brazos cruzados da malos resultados.

Así que si tu bebé es de los que llaman «muy buenos» y no reclama comer,  o en cuanto lo enganchas se duerme y no succiona, no te fíes y ponte manos a la obra YA.

Te dirán que lo despiertes y verás que es tan difícil como bañar a un gato.

¿Qué puedes hacer?

  • No lo abrigues en exceso, el calor y estar envueltos les da aún más sueño.
  • Piel con piel contigo es donde mejor está, porque así regula la temperatura y los niveles de azúcar en sangre. Digamos que las incubadoras intentan imitar la capacidad de las madres de regular la temperatura de sus crías, cuando están piel con piel. Además tu pecho está cerca ( ¿a quién no le entra un poquito de hambre cuando ve la comida servida?) y tú vas a poder observar mejor el comportamiento de tu bebé, porque estás en primera fila.
  • Atenta a cualquier signo de hambre: antes de llorar, (que ahí ya vamos tarde y ahora sabemos que algunos no lloran apenas) los recién nacidos dan pistas más sutiles de que les apetece comer: hacen ruiditos, se mueven, se desperezan, a veces incluso se despiertan, se giran a los lados buscando, se llevan la mano a la boca. Van de menos a más. Si ya rompen a llorar hay que calmarlos y a veces se duermen otra vez. Así que cuando veas que empieza a pedir discretamente, ofrécele el pecho. Y si no pide, también ofrécele, porque los primeros días tienen que alimentarse al menos 8 veces en 24 horas (y si son 10 o 12, mucho mejor). 
  •  Aprende cómo lograr un agarre profundo al pecho, porque de un agarre superficial pueden derivarse muchos problemas, te doy las claves en la GUÍA GRATIS, descárgatela.
  • Atenta a qué hace cuando se engancha: ¿mueve la boca amplia y rítmicamente? ¿traga? Solo con un buen enganche no pasa la leche de tu pecho al estómago de tu bebé.
  • Aprende a sacarte leche a mano:  A veces no conseguirás enganchar al bebé (ni con ayuda de los profesionales sanitarios) o verás que no succiona apenas. Necesita comer lo que tú tienes en el pecho, ergo, hay que extraerlo y dárselo.

El calostro es la leche de los primeros días y se puede considerar la primera vacuna que recibe tu bebé, porque contiene cantidades sorprendentes de anticuerpos. Además, es laxante, por lo que ayuda a que el bebé elimine el meconio (las deposiciones oscuras de los primeros días), que contiene gran cantidad de bilis. Así tu bebé tendrá menos riesgo de que le suba la bilirrubina.

El calostro se saca mejor a mano, porque es un líquido espeso, como miel y con los extractores de leche cuesta sacarlo o parece muy escaso al verlo resbalar gota a gota en recipientes muy grandes. 

Es mejor ir recolectando las gotas con una cucharita limpia o una jeringa y dárselo al bebé para reforzar lo que come por sí mismo. 

Para que lo tome usa esa misma cucharita o jeringa, no lo desperdicies que suelen ser cantidades pequeñas y es valiosísimo. Si se lo vas dando despacito, no se va a atragantar.

Sacar calostro es una habilidad muy  interesante: 

  • Por un lado aprendes a manejar tu pecho con mayor confianza y con la misma técnica puedes sacar después leche sin nada más que tus manos lavadas y un recipiente limpio. Será muy útil cuando tengas la subida de leche, si notas una tensión excesiva en el pecho.
  • Por otro lado consigues un extra de alimento óptimo para tu bebé sin necesidad de interferir con sucedáneos (es como se llama finamente a la leche artificial). Los profesionales sanitarios siempre pensamos en alimentar al bebé cuando surgen dificultades, pero pocas veces nos damos cuenta que la primera opción para suplementar cuando hace falta es la leche de la propia madre.
  • Y la última ventaja y no por ello menos importante, es que tu cuerpo va a producir leche en los días siguientes en función del estímulo que reciba tu pecho y la cantidad de calostro que el bebé (o tus manos) extraiga los primeros días. Es una buena manera de asegurar una buena provisión de leche más adelante.

Esta página es maravillosa y tiene unos vídeos magníficos, no dejes de visitarla, la traducción al español es mejorable, pero la recomiendo totalmente: https://es.firstdroplets.com/

¿Es difícil sacar calostro a mano? 

No, haces cosas mucho más complicadas, con toda seguridad.  Pintarse igual la raya de los dos ojos es bastante más difícil y ponerse las lentillas o la copa menstrual, ya ni te cuento. 

Hace falta un poco de paciencia, coger maña y tener fe, porque si vas derrotada con la cantinela de que «tú no tienes nada ahí», mal empezamos. 

Calostro tenemos todas desde la semana 28 y la leche tarda como mínimo un par de días en subir. 

Si no sale nada o muy poquito, revisa un poco la técnica y mucho el ambiente. 

Estamos programadas para no segregar leche en situación de estrés, como cualquier hembra de mamífero (por dar un ejemplo gráfico, la gacela no se va a poner a amamantar si detecta peligro). El miedo, sentirse cuestionada o examinada y el dolor (como cuando alguien con uniforme te espachurra el pecho sin preguntar) activa el eje hormonal de huida/defensa y bloquea la salida de leche. 

Necesitas sentirte a salvo, relajada, para que la leche fluya. 

Fuera visitas con las que no tengas confianza como para poner la teta al aire, calma y cariñito en forma de masajes, luz tenue, silencio o música que te relaje, calidez, regodearte mirando o achuchando a tu bebé. Recrea lo que llamamos un «ambiente amoroso o cargado de oxitocina».

¿Y esto tan laborioso y poco natural, cuánto va a durar? ¿Cuánto tiempo tendré que hacerlo? 

Depende de la causa, pero en general los padres y madres hacemos por nuestros hijos lo que no son capaces de hacer, hasta que lo consiguen por ellos mismos.

Si tu recién nacido se alimenta bien y  consigues leche abundante, es cuestión de tiempo que vuelva a tomar solo pecho. 

Para ello es importante que tu bebé no se acostumbre a comer muy deprisa los suplementos y que la experiencia de mamar le resulte lo más placentera posible, para que quiera repetirla una y otra vez. 

De lo que nos gusta, queremos más. Pero eso es otra historia, que os contaré otro día.

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